
A los 43 años, y después de mi etapa como sargento de la Marina, no hay disciplina militar suficiente que me aleje del gimnasio — entreno todos los días, llueva o haga sol.
Pero la vida no son solo flexiones.
En mis días libres, cambio el entrenamiento por el mando de la tele, convierto el sofá en cuartel general y hago auténticas maratones… de series en Netflix. Al final, hasta un “comandante del fitness” merece un descanso digno de serie.
Soy un gran fan de la música electrónica y me gusta equilibrar la intensidad con la diversión: tan pronto estoy navegando con olas de 12 metros como paseando por Disneyland.
"Menos es más."

